PENSAMIENTOS... PASCAL.

 

PENSAMIENTOS DE PASCAL SECCIÓN IV.

Después de tratar de probar la divinidad por medio de la naturaleza, Pascal empieza a hablar de las personas que han tenido ese contacto con la divinidad y encuentra en ellas algo digno de admirar ya que como él lo dice; “Los que tienen la fe viva en el corazón, ven inmediatamente que todo cuanto es no es sino obra de Dios a quien adorar”. Si se le quisiera mostrar a la persona que no ha tenido ese contacto con la divinidad por medio del menor detalle de la naturaleza haciéndole ver que Dios se encuentra manifestándose ahí y explicarle cosas más complejas como el universo, los planetas y las galaxias solo le estaríamos otorgando razones de que nuestra religión es muy floja.

La escritura no nos muestra que esta sea una buena manera de poder ver a Dios realmente, sino que, testifica diciendo que Dios es un Dios escondido; vere tu es Deus absconditus. (Isaías 45:15) que le gusta ocultarse y que desde la corrupción de la naturaleza ha dejado una ceguera para el hombre de que no podrán salir sino por Jesucristo. Fuera del cual no existe comunicación con Dios (Juan 6:44). La escritura transmite todo esto cuando dice en muchos pasajes que los que buscan a Dios lo encuentran. Pascal resalta cierta admiración por los autores canónicos, ya que, observa que ninguno se sirvió de la naturaleza para resaltar la creencia de una divinidad.

Plantea que hay tres medios para creer: la razón, la costumbre y la inspiración. “Hay que abrir su espíritu a las pruebas, confirmarse en ellas por la costumbre, ofrecerse por las humillaciones a la inspiración”. La fe es diferente a la prueba, ya que una es don de Dios y la segunda propia del hombre (Hebreos 11:1). He aquí un secreto que en su momento todos descubren en su búsqueda. Hay que recurrir a la fe de nuestro bautismo cuando el espíritu ha visto una vez dónde está la verdad. Cuando solo nos quedamos con la fuerza de nuestras convicciones, hay que hacer creer a nuestras dos piezas: al espíritu el cual se convence a través de razones y por haberlo visto una sola vez y al autómata a través de la costumbre no permitiendo que se desvíe.

“No hay más que tres clases de personas: unas que sirven a Dios, habiéndole encontrado; otras que trabajan en buscarlo, sin haberlo encontrado; otras que viven sin buscarle ni haberle encontrado. Los primeros son sensatos y felices; los últimos locos y desgraciados; los del medio, desgraciados y sensatos”.

El buen temor proviene de la fe, el falso proviene de la duda. Hay que saber dudar cuando es necesario, someterse donde es necesario, obedecer donde es necesario. Quien no lo hace no escucha a la fuerza de la razón.

Sumisión. De eso se trata el verdadero cristianismo. Si se somete todo a la razón, nuestra religión no tendrá nada de misericordia ni sobrenatural. El corazón tiene razones que la razón no comprende. Es el corazón quien siente a Dios, y no la razón. Esto es lo que es la fe: Dios sensible al corazón, no a la razón.


Bibliografía

Pascal, B. (2004). Pensamientos. Madrid: Alianza Editorial.

 

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